El mini laboratorio

El hecho de trabajar de manera más racional y de ofrecer un mayor servicio
permite también una mayor captación y fidelización de pacientes, al igual que la creación de una segunda pierna de apoyo económica. Estos factores hacen la explotación de un pequeño laboratorio (propio) cada vez más atractiva. A diferencia de la clínica dental con laboratorio integrado, el mini laboratorio no es dirigido por un protésico dental.


No importa si se trata
o de otros trabajos protésicos:
Casi cada odontólogo realiza estos trabajos y dispone de un mini laboratorio. Éste, sin embargo, muchas veces apenas merece el nombre de tal. Los aparatos y materiales se encuentran muy frecuentemente en estado lamentable. La mayoría de las veces tienen decenios de años y ya han sido utilizados por el propietario anterior, de ahí su carácter de "museo". Viendo primero un área de recepción y una sala de curas, por lo general, muy modernas, se tiene frecuentemente la impresión de hacer un viaje a través del tiempo cuando se entra en este tipo de mini laboratorio.
A menudo se escuchan frases como éstas: "¡Pero si los viejos aparatos todavía sirven! - ¿Por qué entonces comprar nuevos?"

El manejo diario de estos aparatos aporta la respuesta:un manejo complicado que requiere mucho mantenimiento y exige bastante tiempo - ¡y todo esto para obtener resultados que frecuentemente carecen de calidad!Esto no tiene nada que ver con un trabajo racional - hoy en día un requerimiento indispensable en todas las áreas de la clínica odontológica. Potenciales fáciles de generar, a fin de aumentar la eficiencia y el rendimiento en la clínica odontológica quedan por lo tanto totalmente desaprovechados.Lo que los laboratorios profesionales ya aprovechan conscientemente y de manera ventajosa desde hace años, y con mucho éxito, puede aplicarse también a los trabajos odontológicos - incluso en caso de un uso menos intenso.
Un manejo fácil e intuitivo, además de una calidad reproducible, a fin de obtener resultados perfectos.