¿Lo reconoce? Un paciente llega con una prótesis ligeramente presionante, hay que ajustar mínimamente una férula o la prótesis provisional recién fresada aún necesita algunos retoques. Usted coge rápidamente la pieza de mano y en el aire se arremolinan partículas de polvo que se depositan obstinadamente en la ropa, en la unidad de tratamiento y, en el peor de los casos, en el paciente. La higiene de la clínica se resiente y el asistente se ve obligado a utilizar el aspirador de saliva a modo de « aspiración » improvisada, una solución que no es óptima para todas las partes implicadas.
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