Los laboratorios dentales y las consultas odontológicas son lugares de trabajo intensivos en los que se manipulan a diario materiales muy diversos, como resinas, cerámicas y metales. Sin embargo, existe un peligro invisible que permanece constantemente en el aire: las partículas finas de polvo. Estas pueden representar un riesgo importante para la salud de odontólogos, asistentes y técnicos dentales.