Acabado de superficies: brillo, higiene y restauraciones duraderas
En el laboratorio, los agentes de pulido y los pulidores dentales facilitan un acabado rápido y cuidadoso de cerámicas, resinas, metales y materiales híbridos. El alisado controlado reduce la rugosidad de la superficie, lo que hace que el brillo sea más duradero, reduce las acumulación de residuos y mejora la manipulación en la boca. Ventajas en el día a día: estética reproducible, superficies higiénicas, menos retoques y traspasos seguros a la siguiente fase del proceso.
Aplicaciones típicas en el laboratorio
- Pulido de alto brillo de restauraciones monolíticas CAD/CAM (p. ej., óxido de circonio, disilicato de litio, cerámicas de recubrimiento estetico).
- Acabado de materiales híbridos y composites, en los que es necesario tratar de manera uniforme diferentes fases del material.
- Pulido de PMMA y resinas protésicas, incluidos los materiales impresos en 3D: alisamiento de líneas de capa, marcas de soporte y microestructuras.
- Superficies metálicas (aleaciones de metales preciosos y de CoCr): brillo definido y menor adherencia de residuos en zonas críticas.
El pulido consiste en alisar una superficie sin una «gran» eliminación de material, en el rango de los micrómetros. Gracias al alisado controlado, se reduce la superficie efectiva: esto mejora las propiedades físicas, puede reducir la propensión a las grietas y crea una topografía más favorable desde el punto de vista higiénico. Como resultado, las restauraciones son menos «propensas» a las manchas y a la acumulación de sarro, y el brillo resulta más natural, ya que la luz se refleja de forma más uniforme.