El bruxismo es uno de los mayores retos de la odontología restauradora. Las enormes fuerzas masticatorias que se generan al rechinar o apretar los dientes provocan una carga excepcionalmente elevada sobre la restauración, independientemente del material utilizado. Los materiales híbridos modernos ofrecen una respuesta biomecánicamente inteligente. Sin embargo, los estudios también demuestran que no solo el material y sus propiedades son determinantes. El acabado superficial es al menos igual de importante.